La Tiendita de los Horrores México
Foto: Cortesía
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Oscar Acosta: Un Creador Inagotable en la Escena Teatral

Escenógrafo, productor y actor, dedica su vida al escenario, enfrentando retos y cumpliendo lo que parecía inalcanzable

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Veinticinco años de carrera no se cumplen todos los días, y mucho menos en el vertiginoso mundo del teatro. Oscar Acosta Aguirre, escenógrafo, diseñador gráfico, productor y actor, ha dedicado su vida al arte escénico, enfrentando retos titánicos y cumpliendo sueños que parecían inalcanzables. Hoy, en una conversación exclusiva, nos revela lo que significa para él este hito en su trayectoria y el impacto de proyectos como La Tiendita de los Horrores y El Mago, dos de sus más grandes desafíos.

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“No tenía idea de que cumplía 25 años en esto hasta que vi una publicación en redes sociales. Me quedé en shock. Cuando caí en cuenta, sentí muchísima gratitud por todo lo vivido”, confiesa. Y no es para menos. Para quienes lo han seguido de cerca, su trayectoria ha sido un constante ir y venir de desafíos superados, de noches de desvelo y de espectáculos memorables. Desde sus primeros pasos en el teatro hasta sus más recientes proyectos, Oscar ha demostrado que la clave del éxito es la entrega absoluta.

Dos Retos Mayúsculos: ‘El Mago’ y ‘La Tiendita de los Horrores’


De todos los proyectos en los que ha participado, hay dos que han marcado su carrera de manera especial: El Mago y La Tiendita de los Horrores. Ambos lo desafiaron en todos los aspectos, desde la actuación hasta la puesta en escena, pero también le dieron algunas de las mayores satisfacciones de su trayectoria.

El Mago lo llevó al límite con una producción enorme y tecnológicamente demandante. “Era una locura. Había que coordinar efectos, escenografía y un personaje que, además, requería habilidades que hacía mucho no practicaba, como el tap y ciertos registros vocales. Fue un reto total”, cuenta. Aunque tenía años de experiencia, este proyecto lo obligó a desempolvar técnicas que no había usado en mucho tiempo, a exigirse físicamente y a explorar nuevas formas de interpretar.

Pero La Tiendita de los Horrores fue más que un reto: fue un sueño cumplido. Desde hace años quería interpretar a Seymour, pero nunca pensó que la oportunidad llegaría. “El tiempo pasa y uno se dice ‘ya no voy a poder hacerlo, ya estoy grande para el personaje’. Pero el teatro te sorprende, y cuando Juan (Torres) me dijo que haríamos La Tiendita, no lo podía creer”, recuerda. El hecho de que su gran oportunidad llegara en un momento en el que no la esperaba hizo que la experiencia fuera aún más especial.

La producción, sin embargo, no solo le dio la oportunidad de estar sobre el escenario, sino también de involucrarse en la creación de la icónica Audrey II, la planta carnívora que es el alma del espectáculo. “Me dijeron que mandarían a hacer las plantas, pero pedí que me dejaran hacerlas yo. No confiaban en que pudiera con todo, pero me organicé y lo logré”. La construcción de Audrey II fue un trabajo titánico, desde el diseño hasta la ejecución final, en la que colaboró con el ingeniero Mario Alberto Gómez. “La planta más grande es del tamaño de un Volkswagen, así que hacerla funcional sin que se viera pesada fue todo un desafío. Desarrollamos un sistema de poleas e hidráulicos para darle fluidez”.

El resultado final dejó boquiabiertos a los espectadores. “Hay gente que cree que las compramos en Broadway. Saber que logramos ese nivel de calidad con nuestras propias manos es increíble”, dice con orgullo. Más allá de la satisfacción personal, lo que realmente disfruta es ver la reacción del público al descubrir el impresionante trabajo escénico detrás de cada función.

Disciplina y Pasión: El Secreto Para Lograrlo Todo


Para Acosta, no hay fórmula mágica. Lo único que le ha permitido hacer tantas cosas a la vez es su disciplina. Durante los meses de preparación de La Tiendita, su vida giró en torno al espectáculo. “No existía en mi casa. Llegaba tarde, solo besaba a mi hija y al día siguiente todo empezaba de nuevo”, cuenta. Este nivel de compromiso no es nuevo en su vida, pero con un proyecto tan demandante, la presión se sintió más fuerte que nunca.

Pero su mayor reto no fue el tiempo, sino su propia voz. “Seymour canta en una tesitura muy aguda, fuera de mi rango natural. Me daba miedo no llegar a las notas. Pensé que tendrían que hacerme arreglos, pero mi director insistió en que podía hacerlo. Fue un proceso de paciencia, técnica y confianza”. Con años de formación vocal a sus espaldas, sabía que debía aplicar todo lo que enseñaba a sus propios alumnos y así lograr la interpretación que tanto deseaba.

La Magia de un Personaje Que Nunca Deja de Evolucionar


A pesar de haber interpretado a Seymour más de 100 veces, cada función es distinta. “Siempre hay algo nuevo. El público reacciona de manera diferente y eso cambia la dinámica. Hasta hace poco descubrí una nueva emoción que le aporta profundidad al personaje”, explica. Para Oscar, la monotonía no existe en el teatro. Cada función es una oportunidad para reinventar a su personaje y encontrar matices que antes no había explorado.

Parte de esa evolución viene del trabajo con sus compañeros de escena. Con Juan Fonsalido, su antagonista en la obra, hay una complicidad absoluta. “Nos conocimos en El Mago y hubo química instantánea. En escena, Juan me zarandea, me mete los dedos a la boca, me avienta… si no hubiera confianza, sería incómodo. Pero nos leemos perfectamente y si algo sale mal, nos cubrimos mutuamente”. Esta confianza mutua ha sido clave para que cada función fluya con naturalidad y energía.

Con Lorena D' la Garza, quien interpreta a Audrey en sus últimas funciones antecedida por Chantal Andere, la química también se ha dado de forma natural, a pesar de que en el estreno apenas habían trabajado juntos. “El día de su estreno le preguntaron si llevábamos varias funciones juntos. La realidad es que solo habíamos hecho dos funciones previas”, comenta con una risa. Es en estos pequeños momentos donde se da cuenta de la magia del teatro: la conexión entre los actores va más allá del tiempo compartido en ensayos y se construye en escena, función tras función.

El Público y la Magia del Teatro en Vivo


Uno de los mayores encantos de La Tiendita de los Horrores es la respuesta del público. Muchos llegan sin saber de qué trata la historia y terminan completamente sorprendidos. “Creen que van a ver una obra de monstruos y de pronto se encuentran con una comedia divertidísima y una producción impresionante”, señala.

Los fanáticos de la historia, en cambio, la viven con intensidad. “En Nueva York la gente se sabe los diálogos y las canciones, y aquí está empezando a pasar lo mismo. Es muy emocionante”. Este nivel de interacción con el público es algo que pocas obras logran y que convierte cada función en una experiencia única tanto para los actores como para los espectadores.

Después de seis meses en cartelera, la obra ha extendido su temporada. “Seguimos cuatro semanas más en el Teatro Hidalgo. Es una obra espectacular, con música en vivo y un elenco increíble. No se la pierdan”, invita con entusiasmo.

Después de 25 años en el teatro, Oscar Acosta sigue explorando, creando y reinventándose. Y si algo ha demostrado con La Tiendita de los Horrores es que, con pasión y disciplina, cualquier reto puede superarse y cualquier sueño puede cumplirse.

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