Encontrar nuevos lugares en CDMX no es difícil, lo complicado es probar uno nuevo y querer regresar a comer todo el menú. Eso mismo me pasó con Feral, en la Condesa, con apenas un mes y medio de operación tienen ya días con llenos totales.
Frente al Parque México, este nuevo restaurante ofrece una mezcla de culturas y sabores. Cuenta con unas ventanas enormes que son parte del secreto, la iluminación natural, el aire, la música y por supuesto, la comida te harán sentir que estás en un restaurante en el Mediterráneo.
El calor de estos días provoca a disfrutar un coctel como un aperol spritz, clásico y refrescante que difícilmente podría salir mal. Como entrada, pedí los ostiones kumamoto frescos ($390) venían acompañados de salsa mignonette oriental de habanero trufado y ponzu. La salsa es la clave para que los ostiones triunfen, es refrescante, picosa con un toque salado que resalta todo el sabor de los mariscos.
Por recomendación del mesero, probé el ceviche con recado negro y elote tatemado ($275). Es fresco, ligeramente picante y los granos de elote intentan darle un toque crujiente, pero son pequeños y se pueden perder con el pescado.
El plato fuerte también fue una recomendación: entraña a término con salsa de hongos ($785). Este plato podría tener una reseña completa… la salsa es delicada y estaba muy bien sazonada. Los hongos absorbieron todo el sabor de la salsa y de la carne, en cada mordida sientes cómo se libera el jugo. La carne podría pasar a segundo término porque la salsa y los hongos son realmente maravillosos por sí solos. Tip: Pide un poco de pan para comer la salsa sobrante.
Para terminar, probé dos postres (porque uno nunca es suficiente) la tarta de higo es ideal si no quieres algo tan dulce, fue la selección perfecta para después de un plato pesado como la entraña. El sabor a tomillo puede ser abrumador al principio, pero después encuentras la magia en cada bocado. Cuando yo la pedí, estaba decorada con flores de orégano y eso le aportó aún más sabor.
El segundo fue la galleta de chispas de chocolate y nuez ($215) hecha al momento y acompañada de vainilla y canela. Una apuesta arriesgada por el precio, pero cuando la comes descubres el porqué. Tiene tanto chocolate, nuez y helado que vale cada peso. Como te la entregan recién hecha, el helado se comienza a derretir. La porción es vasta y la tuve que compartir porque es muy dulce.
La comida de Feral, a cargo de la chef Paola Sepúlveda, es una propuesta que puede resultar familiar, algo que ya hemos visto, pero cada plato que probé en mi visita fue un motivo para querer regresar.
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