Buffets de mariscos en CDMX
Foto: Alejandra Carbajal
Foto: Alejandra Carbajal

Los mejores restaurantes de mariscos en la CDMX

La Ciudad de México te lleva de viaje a la playa a través de los mejores platillos con frutos del mar

Andrea Vázquez
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Ya se aproxima la época de calor en la CDMX. Las mejores micheladas de la CDMX te pueden ayudar, pero a veces necesitas otro remedio, algo que te haga sentir en la playa, para que, si no puedes ir, al menos te sientas ahí. Para eso existen estos restaurantes de mariscos en la CDMX. 

Lo que nos encanta de las marisquerías es que ofrecen opciones ligeras, pero también llenadoras. Las hay muy elegantes, pero también más informales y garnacheras. Como sea, lo que más nos interesa es que los pescados y mariscos sean frescos, y la sazón, rica. Pásale a conocer nuestros restaurantes de mariscos favoritos. 

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Marisquerías en la Ciudad de México

  • Mariscos
  • Popotla
  • 4 de 5 estrellas
  • Crítica de Time Out

Conocimos el puesto marisquero más popular del 2026 y tenemos que advertirte, a Julichi sí o sí hay que llegar temprano o con mucha paciencia. Si no quieres encontrar taaanta gente, te recomendamos ir entre semana, solo ten en cuenta que la fila se cierra todos los días a las 2pm, esto con el fin de que todos los comensales encuentren el menú completo. ¿Por qué tanto revuelo? dos razones: el tamaño de las porciones y la calidad de los productos de mar, que aunque sea a pie de calle puedes comer con toda confianza. De hecho el chef, Julián Martínez, tiene una distribuidora (Bellmar) que surte mariscos a importantes restaurantes de la ciudad. 

Marisquería Julichi tiene una carta breve y llena de joyitas, desde el taco gobernador, el aguachile verde o los especiados camarones cajún ¡aguas que sí pican!; si mueres de hambre, pide los Tostilocos, que se sirven con una montaña de atún, mango y camarón crudo y cocido, aunque nuestra gran favorita es la Tostada Pistacha, con una base de pistache troceado, salsa marisquera, suficiente pesca fresca del día y aguacate.

Para acompañar, hay aguas de limón o jamaica –nos quedamos con el antojo de una miche pero es vía pública- pero nos fuimos con el gran sabor de boca del Pacífico. ¿Te aventarías la fila para probarlos? 

  • Mariscos
  • Condesa
  • precio 4 de 4
  • Crítica de Time Out
La Guerrerense
La Guerrerense

La señora Sabina Bandera, también conocida como la Güerita o la Guerrerense, se ha convertido en una institución de la cocina de mar de Baja California. Todo comenzó en 1960 cuando su suegro Alberto Oviedo fundó la carreta que hoy se identifica mejor como un emporio del mediterráneo mexicano.  

En realidad, Sabina es originaria del estado de Guerrero, en donde se dedicaba a los derivados de leche, y no fue hasta su llegada a Ensenada que entró en el mundo de los mariscos frescos. Con su talento creció la carreta a restaurante, pronto a una comercializadora y ahora tiene una extensión en la CDMX; sin mencionar los reconocimientos, entrevistas y menciones que ha recibido en publicaciones internacionales.

El poder de los mariscos se siente en las tostadas. Encontrarás la famosa de caracol y la singapur de jaiba con camarón, pulpo y callo y la campechana; pero también están el refrescante ceviche guerrerense y el coctel de caracol que es uno de los más pedidos en la carreta (y favorito personal).

No podía faltar la fama de doña Sabina en la CDMX con sus más de 10 salsas emblemáticas que también están a la venta. Escápate un rato a uno de los lugares que causó furor en Ensenada ahora con sucursal en la Condesa y con suerte te podrás tomar una foto del recuerdo con la estrella detrás de las recetas.

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  • Roma

La experiencia de Puerto Prendes comienza desde que entras al lugar: el diseño interior es espectacular y, a diferencia de muchos otros lugares que siempre se ven más guapos a cierta hora, éste es perfecto para cualquier momento del día. En la tarde, el techo abierto y los colores neutros de la decoración harán que disfrutes muchísimo la luz del día. Y por la noche, la ambientación y la iluminación son perfectas para una cita o una cena de negocios.

Lo infalible aquí son los pescados y mariscos; aunque tienen opciones con carne por si no le entras a los frutos de mar. Yo probé unas tostaditas de aguachile de camarón, una joya: aciditas, con el camarón súper fresco y, para rematar, un montaje bien cuidado. Lo único que me faltó fue estar en la playa. De ahí me seguí con unas carnitas de atún, venían con un guacalome y con tortillas hechas a mano. También probé los tacos de arrachera —súper suave— con camarón. Las salsas y las guarniciones siempre estuvieron en su punto.

Se agradecen muchísimo las tostadas que te ponen al centro de la mesa al llegar; están hechas con las tortillas a mano, son súper crocantes y están horneadas, para que no te tengas que preocupar (tanto) por las calorías.

El esfuerzo que hacen con la coctelería se nota; además los meseros saben recomendarte el trago para ti: que si te gustan dulces y frescos, secos y serios, aciditos y refrescantes, ¡hay opciones para todos los gustos! Y también se arman coctelería clásica; yo me tomé un negroni que estaba perfectamente ejecutado.

A la comida, la bebida y el servicio no le puedo poner un solo pero. Lo que sí es que el postre no estuvo a la altura; estaba cubierto con chocolate Hershey’s que desentonaba un poco con el cuidado que le pusieron al resto de la comida —hay un abismo de diferencia entre unas tortillas hechas a mano y una salsa de chocolate industrializada—. Aunque, por supuesto, siempre está la posibilidad de haber hecho elecciones equivocadas. Con todo gusto volvería a Puerto Prendes a probar un postre diferente.

Además hay que hablar de la versatilidad del lugar: una comida familiar dominguera, un trago vespertino con los amigos o una entradita y una cerveza; se vale de todo. En cualquier ocasión que vayas, aprovecha para hacerte de algunas fotos para tu Instagram; el diseño interior no tiene desperdicio.

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