Prey
Foto: Cortesía de la producción
Foto: Cortesía de la producción

Prey

La precuela de la legendaria cinta ochentera nos dejó un buen sabor de boca

Stivi de Tivi
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En los ochenta, Hollywood olía a testosterona y esteroides ya que las grandes figuras del cine tenían músculo sobre músculo. Ellos derrotaron a los villanos con solo una mano y conseguían a la chica balbuceando unas cuantas palabras. Estrellas como Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger y Jean-Claude Van Damme empezaron a encontrar un gran problema en sus trabajos: tener un buen villano para derrotar en su próximo filme. Los buenos contrincantes se estaban acabando y justo esa idea es por la que nace la historia de Predador. Los guionistas Jim y John Thomas empezaron a jugar con que lo único que le faltaba a Rocky era pelear contra una criatura fuera de este mundo. La película estrenó como un vehículo para mantener en movimiento la carrera Schwarzenegger sin saber que era el nacimiento de una nueva saga y la introducción de un villano que lograría brillar también en los cómics y videojuegos sin olvidar el famoso crossover con la franquicia Alien. Star+ estrena esta semana la quinta entrega que de cierta manera trata de borrar lo previamente hecho para darle nueva sangre a este universo. 

La película nos lleva al año 1717 justo donde habita la Nación Comanche. Aquí seguimos a Naru (Amber Midthunder), una joven y hábil guerrera que vive en la sombra de los hombres de su tribu, quienes no la quieren a su lado ya que no la consideran una cazadora sino un estorbo. El momento de Naru para demostrar su poder llega cuando una extraña amenaza pone la vida de todos en peligro y es que la tribu se ha convertido en la presa de una letal criatura. 

Con su debut cinematográfico (10 Cloverfield Lane) el director Dan Trachtenberg llamó la atención de la industria confiándole la quinta entrega de Predador que él coescribió junto con Patrick Aison y Prey es el filme que lo convertirá en el director a seguir, ya que logra sacar del fango una franquicia que parecía ya había contado todo lo que tenia contar y en un momento donde las películas de acción parecen acartonadas por ser pan con lo mismo entrega momentos cargados de autenticidad, emoción y sorpresa. Aunque no es el primer filme de la saga que se desarrolla en un exterior amenazador estar situados en las grandes llanuras americanas le da un valor único, puedes sentir el frío de la niebla, oler el lodo y tocar la áspera textura de los árboles. Otro punto a su favor es el hecho de que los protagonistas sean comanches y que los actores que los interpretan también lo sean, pocas veces tenemos la oportunidad de ver una película que se aleja de estereotipos y hace que conectemos con los personajes, entendamos y respetemos su cultura y sobre todo les de el valor que la sociedad les ha quitado. 

La importancia de Naru en la franquicia es gigantesca ya que no solo es la primera mujer que protagoniza una película de Predador sino que muele todas las bases de este universo que fue pensado para hombres, en donde la fortaleza masculina es lo único que te hará sobrevivir. Ella recibe constantemente el rechazo de sus colegas, sus ideas por más buenas que son no las escuchan y hasta el villano de la saga no la cree una amenaza porque la considera débil y justo ahí es donde Naru descubre su poder más grande: el ser invisible la convierte en un arma letal porque cuando el contrincante menos los espera ella atacará con todas sus fuerzas. Que gran manera de atacar al patriarcado misógino. La producción a simple vista parece que fue pensada para satisfacerlos a ellos quienes quieren su dosis de virilidad y un espectáculo de tripas, pero reciben una tunda letal a su machismo. Esta película es directa y contundente con su crítica. Amber Midthunder es un gran descubrimiento, toda la película es de ella y se entrega como pocas veces en cine nos toca ver. Ella logra dotar de ingenuidad juvenil, fortaleza y carisma a su personaje, es muy fácil identificarse con Naru y desear que triunfe en todos los problemas a los que se enfrenta. 

La película es fiel al espíritu de la saga, pero le otorga algo que ya había perdido: el miedo a la amenaza. Las secuencias de acción son orgánicas, hechas a mano y con un ritmo atrapante. Los pocos efectos especiales son para Predator, quien también cambia su diseño y nos presenta uno más rudimentario alejado a la modernidad que siempre lo caracterizada, tiene sus armas avanzadas, pero es una versión vieja del que conocemos en 1987. 

Prey es la primera película que realmente vale la pena desde que nació esta franquicia ya que sus secuelas solo seguían jugando con lo ya presentado y ofrecían nada nuevo o llevaban a la saga a un lugar específico, en pocas palabras: ¡No tenían alma! Solo querían aprovecharse del fandom para vender boletos. La película es una pieza sólida, fuerte, cargada de energía y con momentos que serán recordados por siempre. ¿Sangre, quieren sangre? Tendrán mucha, ¿Golpes? Nunca se detienen, ¿Emoción? Adrenalina pura. Si este es el futuro de una criatura que fue creada para poner a sudar a Schwarzenegger espero vengan muchas entregas más. 

Prey Dir. Dan Trachtenberg. Estados Unidos, 2022. Con Amber Midthunder, Dane DiLiegro, Stefany Mathias, Stormee Kipp, Dakota Beavers, Harlan Blayne Kytwayhat y Geronimo Vela.

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